Nada más empezar esta semana, me encontraba en Facebook con una interesante pregunta de uno de mis seguidores: ¿la genética influye a la hora de intentar perder peso?. Pues lo cierto es que sí, amigo, por muy injusto que parezca.
Ese componente genético provoca que el estómago segregue hormonas que aplacan el apetito e impiden comer más que lo que necesario. Cuando el organismo de este tipo de personas detecta que está completamente satisfecho, deja de ingerir alimento, evitando la sobrealimentación y, en consecuencia, el sobrepeso.
Por otro lado, la genética también determina los lugares donde almacenaremos grasa. Hay sitios, como la barriga en los hombres y las cartucheras en las mujeres, en los que si las células especializadas en guardar grasa son más numerosas, seremos más propensos a ello. Hay personas a las que les resulta más sencillo reducir esta grasa localizada por este motivo o porque su cuerpo quema la grasa primero de estos sitios.
En cualquier caso, la genética siempre va a influir a la hora de intentar tener un cuerpo perfecto, pero lo bueno es que podemos contrarrestarla. ¿Aún no sabéis cómo? Introduciendo una serie de hábitos saludables en nuestro estilo de vida:
- Alimentación sana y equilibrada
- Descanso regular
- Actividad física adecuada
Comer correctamente, regular nuestro sueño y realizar el ejercicio que mejor se adapte al objetivo que nos planteemos, nos ayudarán a olvidarnos de la genética por mucho que no esté de nuestro lado.
No elegimos las cartas que nos tocan, pero sí elegimos como jugarlas. Y esto es muy importante, no tenemos que ser esclavos de nuestra genética ni «culparla» de nuestra imagen.
