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Beneficios de la liberación miofascial

Aunque pueda resultar una palabra algo rara, la liberación miofascial no es más ni menos que la estimulación mecánica del tejido conectivo. Con ella, no sólo conseguimos una circulación mejor y un aumento del riego sanguíneo, sino que además crece el flujo de metabolitos desde el tejido y hacia el mismo.

¿Dónde actúa?

Como su propio nombre indica, la liberación miofascial está dirigida a las fascias, aunque de forma indirecta también actúe sobre otras estructuras de nuestro aparato locomotor. La fascia es una membrana que envuelve a músculos, huesos, articulaciones, además de vísceras y estructuras nerviosas y vasculares. Así mismo, ordena y divide zonas corporales, protege y aporta sostenibilidad a la estructura de nuestro cuerpo, pero también actúa en la termorregulación y curación de heridas.

Por tanto, una lesión en la fascia se produciría cuando, al incidir determinadas fuerzas sobre ella, el colágeno de su tejido sufre acortamiento y endurecimiento. Además, este tipo de lesión puede provocar alteraciones en otras zonas, debido a la compensación que realiza nuestro cuerpo para recuperar el equilibrio y mantenerse sin dolor.

¿Qué nos aporta?

Debemos tener claro que la liberación miofascial es una técnica preventiva y no está orientada a la
recuperación de lesiones, pero aplicándola adecuadamente, nos beneficia de la siguiente manera:

  • Relaja los músculos hipertónicos.
  • Acondiciona el músculo para el esfuerzo
  • Optimiza la circulación de deshechos
  • Elimina adherencias y contracturas
  • Calma puntos gatillo activos o latentes

¿Cómo se realiza?

La liberación miofascial se aplica con un rodillo de espuma (foam roller), pelotas o demás herramientas diseñadas para este fin. La clave está en incidir en los puntos (por lo general musculares) que provocarán una relajación de la fascia y por tanto una sensación agradable, produciendo mejoras en la flexibilidad. De esta manera, nos permite preparar el músculo antes de realizar ejercicios correctivos, de movilidad y estiramientos, así como aumentar el riego sanguíneo en los calentamientos para después poder trabajar mejor la movilidad o la fuerza. Por supuesto, nos sirve también para relajarnos y compensar estructuras después del entrenamiento.

Por último, os aconsejo no usarlo en lesiones recientes, prominencias óseas y dolores crónicos, puesto que podrían empeorar. Si tenéis problemas circulatorios, tampoco está indicado para vosotros.

Consulta siempre tu caso concreto con un entrenador personal. Existen muchos modos y medios para realizar una correcta liberación miofascial.

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