El árnica es una planta que, aplicada en pomada o crema, se emplea en la curación de problemas de la piel, moratones, esguinces, dolores musculares, hinchazones y todas las dolencias relacionadas con huesos, tendones o músculos. Por sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias también está indicada en el tratamiento de enfermedades tales como la artritis reumatoide.
Además de estos usos más extendidos, el árnica es muy útil contra el dolor y la hinchazón de la post-cirugía y, mediante enjuagues y gárgaras, en problemas de la cavidad bucofaríngea gracias a su propiedad antibiótica.
Entrando más en detalle, el empleo de árnica es muy adecuado en:
- Moretones y contusiones
- Desgarros o distensiones y dolores musculares
- Esguinces y luxaciones
- Artritis reumatoide
- Estrías del embarazo
- Ampollas y úlceras no abiertas, eccemas de le piel y acné
- Champús naturales
- Aftas en la boca, problemas de encías o la piorrea de los dientes
- Bacterias que producen faringitis o anginas
- Lavados en caso de picor vaginal
Teniendo en cuenta todo esto, no resulta extraño que su uso esté también recomendado al practicar deporte. Debemos utilizarlo antes del ejercicio para activar la musculatura y después para relajar las articulaciones y los músculos tras el esfuerzo físico realizado. Además, la aplicación del aceite de árnica nos prevendrá de lesiones y contracturas, pero también de las tan fastidiosas agujetas. Al mismo tiempo reforzarás nuestros tejidos y mantendrá nuestra piel sana. ¿A qué esperáis para comprobar sus beneficios?.
