Comienza septiembre y en esta ocasión debo nombrar héroe del mes al espíritu olímpico que vivimos en Río 2016, protagonizado por la atleta neozelandesa Nikki Hamblin y la estadounidense Abbey D’Agostino, cuando participaban en las series de los 5.000 metros. Todo un ejemplo de deportividad y compañerismo.
Y por eso lo llaman «espíritu olímpico»
Para los que no conozcáis la historia, Hamblin pisó el bordillo interior de la pista, desequilibrándose y cayendo al suelo, de tal manera que D’Agostino no pudo evitar tropezar con ella. Contra todo presagio, la solidaridad hizo acto de presencia sorprendiendo tanto al público como a los jueces. ¡D’Agostino ayudó a su supuesta contrincante a levantarse!.
«Continúa, estos son los Juegos Olímpicos, tenemos que terminar» dijo D’Angostino a Hamblin.