Utilizar tacones a diario puede traerte muchas consecuencias negativas en todo tu cuerpo, como por ejemplo juanetes, durezas, artrosis y desestructuración muscular.
Aunque la moda dicte que cada vez se utilizan más, también han aumentado el número de dolencias asociadas al uso excesivo de este tipo de calzado.
¿Qué sucede al utilizar tacones?
Cuando nos calzamos unos tacones todas las posiciones articulares del pie cambian: el tobillo queda más flexionado, esto hace que la rodilla y la cadera también se flexionen y se incrementen las curvaturas en la espalda. A consecuencia de esto se generan dolores en la zona lumbar y cambios artrósicos en la rodilla.
Las desventajas y problemas pueden ser:
- Acortamiento muscular. Si pisamos con el pie muy inclinado, que pasa en aquellos tacones con más de 10 cm de altura, todo el peso se carga en la punta del pie (cuando el peso debería estar repartido). “Al caminar con tanta inclinación queda un pierna muy estilizada pero la musculatura extrínseca de la pierna, especialmente los gemelos y el sóleo (músculo situado bajo los gemelos), se contraen y quedan más cortos de lo normal”, afirma este podólogo.
- Juanetes y durezas. El roce de estos zapatos degenera en las antiestéticas durezas, dolor de pies e incluso juanetes
- Desgaste óseo. Este es uno de los problemas más graves que puede conllevar el uso de tacones, ya que es un problema para toda la vida. Nuestras articulaciones no soportan los cambios de presión que ejercemos sobre ellas y eso afecta a nuestros huesos y que normalmente termina en artrosis, sobre todo en rodillas. Sin embargo, las consecuencias van más allá: es muy normal sentir dolores en las caderas o en la espalda por el abuso de tacones.
- Problemas de equilibrio y estabilidad. También el equilibrio se ve afectado por el uso de tacones ya que no estaremos apoyando los pies al completo como deberíamos. Y no nos olvidemos de las personas que no se acostumbran a utilizar estos zapatos y están constantemente perdiendo el equilibrio y forzando al cuerpo a trabajar el doble.
- A los problemas estructurales hay que añadir los vasculares, ya que la alteración que los tacones provocan en el reparto del peso en la bóveda plantar afecta directamente al retorno venoso y por lo tanto a la circulación sanguínea. Las consecuencias derivadas van desde la aparición de varices hasta celulitis.
Piensa una cosa: El «arquitecto» que diseñó nuestro cuerpo, no lo hizo para andar con calzado. Y mucho menos, ¡con tacones!
Si después de leer esto decides seguir utilizando tacones, al menos consulta a tu entrenador personal en Vigo con grupos reducidos para que te recomiende ejercicios que frenen el proceso degenerativo de tus pies
