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8 consejos para usar el lenguaje positivo en el ámbito familiar

lenguaje positivo

Según los autores de «La ciencia del lenguaje positivo», el lenguaje nos ayuda a gestionar nuestra inteligencia de tal manera, que las palabras determinan nuestro pensamiento e incluso nuestra salud. Por eso, en función del uso que realicemos de unas u otras a diario, podremos llegar al éxito o al fracaso en cualquier ámbito.

Generalmente vemos el mundo a través de nuestras palabras. Cuando llegamos a ser conscientes de ellas, podemos cambiar nuestra perspectiva y aspirar a un estilo de vida mejor. El lenguaje positivo consigue centrar nuestra atención y empeño hacia el lado bueno de las cosas.

8 consejos para usar el lenguaje positivo en el entorno familiar

  1. Aumentemos y demos visibilidad a las palabras relacionadas con el sentimiento positivo. Por ejemplo, la cocina es el sitio donde pasamos más tiempo. Podemos compartir aquí una buena conversación o algún consejo, mientras hacemos la comida o simplemente tomamos un café. ¿Por qué no dejar a la vista algunas palabras que sabemos que nos hacen sentir bien?.
  2. Si nos gusta ser detallistas, también podemos probar a sorprender a nuestra familia con mensajes escondidos en su bolso o en su mochila del colegio. Para que estos mensajes cumplan su objetivo, debemos escoger bien sus palabras y el momento de usarlo. Incluso podemos ponerlos en algún lugar donde no lo vayan a encontrar de inmediato, como debajo de la almohada.
  3. Juguemos a destacar fortalezas, para ir poniendo los cimientos de lo que tenemos que mejorar. Podemos utilizar palabras, cuentos, dibujos, etcétera.
  4. Hagamos un calendario emocional donde poner en la casilla correspondiente las palabras relacionadas con los sentimientos de ese momento. De esta manera, compartimos todas las emociones y aprendemos a convivir ellas.
  5. Reduzcamos el uso del verbo «ser», ya que solo provoca prejuicios. Cambiémoslo por «estar», «parecer» o «comportarse», de tal manera que un «eres insoportable» se convierta en «estás insoportable».
  6. Todos podemos preguntar «¿cómo estás?», pero tenemos que aprender a alejarnos de nuestra opinión personal, callar y sobre todo saber escuchar.
  7. Aumentemos los «síes» y reduzcamos los «noes». Se trata de destacar las capacidades, los logros y lo agradecimientos. Ademas, hagámoselo notar constantemente de manera pública, directa y sencilla a nuestro seres queridos.
  8. Démosle a la voz la importancia que se merece. Contarle historias a nuestros hijos antes de dormir les hace más inteligentes, ya que retienen palabras nuevas y aprenden. Por otro lado, llamaremos más su atención, si nuestros relatos hablan de nosotros mismos o de lo cotidiano.

El silencio es dañino y se hereda de padres a hijos.

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