Es indudable que la música juega un papel fundamental en el desarrollo y aprendizaje de un bebé. No solo le relaja, sino que también favorece su memoria y coordinación. Por tanto, aquellas personas que crezcan rodeadas de música podrán disfrutar de un mejor sistema sensorial, puesto que ésta crea más enlaces en sus conexiones neuronales.
Algunas investigaciones han comprobado que la música en niños y niñas produce:
- Un incremento en la capacidad de memoria, atención y concentración.
- Una mayor habilidad para resolver problemas matemáticos y de razonamiento complejo.
- Un aumento en la capacidad de expresión.
- Si se combina con el baile, una mejora en el equilibrio y desarrollo muscular.
- La estimulación de la creatividad e imaginación.
- Un enriquecimiento de la inteligencia.
- Una mayor interacción entre ellos.
- Un aumento de la autoestima.
Diariamente comprobamos el efecto positivo que tiene la música en nuestras vidas, mejorando nuestro estado ánimo, pero también nuestra salud, ya que también refuerza nuestro sistema inmunológico.
