Quizá muchos de vosotros estéis convencidos de los beneficios de estirar después de entrenar, pero realmente existe mucha controversia alrededor esta teoría.
Realizar estiramientos puede ser bueno tanto antes como después de entrenar. Antes para preparar el músculo y después para optimizar su recuperación, pero debemos saber cómo hacerlos. Sin embargo, no es aconsejable al finalizar un entrenamiento, especialmente si ha sido de alta intensidad. En este caso, si nos excedemos con los estiramientos, al encontrarse el músculo muy cansado, podemos forzarlo y provocar microrroturas. Además, los estiramientos pueden afectar negativamente en el rendimiento del día siguiente
Por otro lado, estirar puede no ser necesario, si el entrenamiento ha sido equilibrado. Si aun así, creéis que necesitáis estirar eslabones débiles, debéis realizar estiramientos activos o pasivos y siempre de forma suave, poco a poco y sin sentir tensión. También la liberación miofascial puede ser un sustitutivo o complemento inteligente en este sentido. En cualquier caso, así os aseguraréis de prevenir posibles lesiones.
Además, si vuestro objetivo es mejorar vuestra flexibilidad, es conveniente que le dediquéis sesiones sólo de estiramientos, cuando el músculo esté relajado y sin tensión acumulada.
Recordad que cada persona es un mundo, y es necesario conocer en detalle los objetivos y las necesidades individuales para poder hacer una prescripción idónea.
No estires hasta sentir dolor, el beneficio es muy pequeño en comparación con el riesgo si lo comparas con un estiramiento más suave
