Los ritmos circadianos suponen un reloj biológico para nuestro organismo. Éstos regulan nuestras funciones fisiológicas con el objetivo de que sigan un ciclo que se repite cada 24 horas, coincidiendo con el sueño y la vigilia, que se asocian a los estímulos de luz. Nuestro cerebro relaciona la luz con una actividad fisiológica más intensa, mientras que con la oscuridad disminuye, especialmente entre las 3.00 y las 6.00 horas.
¿Qué ocurre cuando dormimos de noche?.
- Nuestro cuerpo entra en letargo
- Nuestra temperatura corporal baja hasta los 35º
- Nuestra presión sanguínea baja
- Nuestra secreción de hormonas disminuye
- Nuestra capacidad de concentración, reacción y movimiento se reducen
Por tanto, si tenemos en cuenta estos 5 aspectos, podemos afirmar que durante la noche no sólo el rendimiento laboral decrece, sino que también existen más posibilidades de padecer un accidente. Esto se debe a que se trata de un periodo para descansar y que, si no se emplea para ello, la salud física y psicológica puede verse afectada. El resultado es que nuestros ritmos biológicos y los elementos naturales que ayudan a sincronizarlos, como la luz, se disocian. De esta manera, nuestro cuerpo tiene que hacer un doble esfuerzo, tanto para mantenerse activo durante el estado nocturno de letargo natural, como para dormir en la fase diurna de activación.
En consecuencia, las personas que trabajan por la noche duermen de cinco a siete horas menos por semana. Además, la calidad del sueño diurno disminuye con respecto a la del nocturno, aunque sea en un sitio oscuro y libre ruidos.
No olvidéis que los adultos debemos descansar entre siete y ocho horas diarias. Cuidad vuestros ritmos circadianos y gozad de una buena salud.
